Vivimos un momento de proliferación de términos. Tenemos porno para mujeres, porno femenino, porno ético, porno feminista… Habrá quienes tengan la sensación de que estamos hablando de porno lésbico. Esto se debe a que el cine erótico es un producto para el género masculino. Basta observar sus estructuras para percatarse que el placer del hombre es el principal protagonista.

Durante la conversaciones mantenidas para este reportaje, invitamos a intérpretes y directoras a evaluar su nivel de enfado ante el siguiente escenario: «Después de rodar, procedes al visionado de la película y, mientras que el hombre sale con la cabeza cortada y sólo se le intuye de torso para abajo, te percatas de que a ti se te ha grabado al detalle: vagina, glúteos, pecho, boca, ojos, todo. Del uno al diez, ¿cuánto te indigna esta situación?».

«Once», manifiesta la actriz Silvia Rubí. «Cero, no me indigna. El que debería estar indignado es el chico, que le han cortado la cabeza», contesta, tajante, Lara Tinelli. «Al hombre no le interesa ver hombres», justifica David ‘El Moreno’. El director defiende que si el rostro masculino se repitiera «25 veces o 50», al público le daría igual porque «sólo desean un “ejecutor”». La mujer, en palabras del madrileño, «es la modelo, la imagen, lo bonito» y el ejecutor es «una “picha”».

El verdadero protagonista del porno hegemónico es el placer masculino. Esta es, precisamente, una de las razones que empujó a Lara a dirigir y producir cine para adultos. «En mis películas, chico y chica son protagonistas. Muestro el cuerpo masculino, el romanticismo del hombre, la satisfacción femenina…». La argentina acompaña sus descripciones con movimientos delicados y sinuosos. «Ambos tienen su momento. ¿Es esta mi opinión? No. ¡Esta es la vida real!».

Uno de los principales problemas del porno, según los expertos, es que refleja el sexo de manera poco realista, lo que puede llevar a que sus consumidores adquieran una visión distorsionada y errónea de lo que son las relaciones sexuales. Por otro lado, esto provoca el rechazo de gran parte de la población que no se ve representada en las películas eróticas. El 94% de los encuestados por Pornofobia revelaron no sentirse identificados con lo que ven en el porno.

El material pornográfico está «hecho por hombres y para hombres», según afirma el coordinador de la Unidad de Sexología Clínica y Salud Sexual de la consulta Dr. Carlos Chiclana y miembro del equipo de Asesoramiento Clínico de la asociación Dale una Vuelta. Durante su carrera, Alejandro Villena ha cuestionado a decenas de mujeres por qué no consumen este tipo de contenido. «Algunas de ellas me contestaron que era porque les parecía animal, desagradable, e incluso les repulsaba la manera en que la mujer era tratada en esos vídeos».

 

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