El servicio en streaming de películas y series está en alza. Cada día crece el número de personas en nuestro país que se suma a “la revolución Netflix” y paga una cuota mensual para utilizar su plataforma, a pesar de la infinidad de contenidos gratuitos que ofrecen los piratas en la red. Expertos en el mercado de la comunicación todavía se preguntan cómo este servicio ha roto la lógica con la que funcionaba el sector audiovisual y ha logrado lo imposible: cambiar los hábitos de los consumidores. ¿Imaginas que sucediera lo mismo con la pornografía? Probablemente, no.

Buena parte de las distribuidoras que ofrecen contenido “igualitario” se financian a través de las cuotas de sus socios. «Yo soy socia de una productora en la que se hacen bien las cosas», reconoce Silvia Rubí, y expone que «son 10€ al mes sólo si graban, cosa que me parece bastante interesante. A fin de cuentas, es lo que cuesta una cuenta en Netflix o Spotify».

De los 737 encuestados por el equipo de Pornofobia, el 93,9% afirmaba haber consumido pornografía alguna vez. Entre ellos, un 20,8% confesó ver este tipo de contenidos diariamente o más de cuatro veces por semana y casi la cuarta parte, el 24,2%, confirmó verlo entre una y tres veces por semana. Es decir, los consumidores semanales suponen una cuarta parte del total de participantes. Y sin embargo, un imponente 48,3% del total de los encuestados revela que no estaría dispuesto a pagar por consumir cine para adultos, frente a un nada desdeñable 39,1%. El restante 12,6% no tenía una postura clara.

Encuestas realizadas a los usuarios de Netflix, desvelan que sus razones para contribuir con la industria del streaming se reducen principalmente en tres: por su variedad de títulos, por comodidad y, aquí está la clave, por su calidad. En el porno, sucede exactamente lo mismo. «Hay muchísimos contenidos gratuitos y para que la gente pague una suscripción por tu contenido tienes que darles un producto muy elaborado», reivindica el director y productor de FAKings, David ‘El Moreno’.

«Ya no por machismo. El porno mainstream es repetitivo, me aburre y por ello considero que tiene que haber un poco más de variedad, que las pequeñas productoras también salgan un poco más a la luz, que tengan un hueco más grande en el mercado»

Noto que la gente siente que no le gusta el porno, pero porque no salen del mainstream, del gratis, y les dices cuatro o cinco productoras que les deberían de sonar, y no son capaces de reconocer ni uno, y se sorprenden al saber que tienen que pagar. Son precios ridículos realmente. 

 

 

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